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Material recomendable para escalar en los mallos de Riglos

Si no has escalado todavía en los mallos de Riglos te estás perdiendo una experiencia única. La historia de las aperturas, el ambiente, su altura y la sensación de estar navegando entre bolos atrapa a quien lo prueba. Te damos aquí unas someras indicaciones de qué material deberías llevar para tus primeras experiencias en el reino de los mallos.
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Mallos de Riglos

Da igual que sea la primera vez que visitas los mallos o que seas alguien habitual a estas peñas, la sensación de sobrecogimiento no desaparece al acercarse al pie de vía. La verticalidad - cuando no concavidad - de estas paredes es abrumadora y si conoces un poco de la historia de los pioneros es imposible abstraerse de la imponente magia que tienen estas rocas.

La escalada en los mallos de Riglos viene caracterizada por su tipo de roca (conglomerado), la longitud de sus vías (habitualmente más de 200 metros en los mallos grandes) y, en menor medida, por la predominante orientación sur de sus paredes. Si eliges alguna de las vías más antiguas y clásicas, aquellas que no han sido transformadas por el moderno y polémico equipamiento, tal vez también te toque tragar saliva al ver los anclajes que te esperan y la generosa distancia entre ellos, aunque esto, desgraciadamente para quienes respetamos el carácter original y la historia de las vías, cada vez es menos habitual. A este respecto, te invitamos a leer el artículo sobre las grandes clásicas de autopretección en Riglos y los problemas con los reequipamientos.

Vamos pues a analizar qué te vas encontrar en Riglos y qué material suele ser el habitual para enfrentarse exitosamente a estas famosas paredes:

La roca: el conglomerado

Los mallos son el resultado de un proceso de formación que se inició hace millones de años con el levantamiento de la cordillera pirenaica. El transporte de los cantos rodados, los famosísimos bolos rigleros, terminó aquí, donde se depositó gran cantidad de material y fue cementado en una mezcla heterogénea. El gran tamaño de estas rocas indica la menor distancia de transporte, en comparación con otros conglomerados de material más pequeño (Vadiello, Montserrat…) que por menor tamaño se realizó hasta lugares a mayor distancia.

La erosión del agua por las líneas de fractura muy verticales individualizó estas paredes y modeló sus profundas chimeneas y redondeadas cimas. También, allí donde la dureza de la roca no ha sido vencida por la erosión, dio forma a unas de sus más representativas y temidas formas de relieve: las panzas. La visión del "campo de patatas" una vez que estás en la pared puede ser engañoso; no todas las presas son como parecen mirándolas desde abajo, a veces las sorpresas son buenas al encontrar un inesperado cantazo y otras veces te encuentras con el más desagradecido de los romos.

No todo el conglomerado de los mallos es igual: las zonas más grises denotan un predominio de la caliza, que da lugar a roca muy compacta y de presa habitualmente más pequeña, y las zonas más rojizas denotan la existencia de un alto componente arcilloso, con menor calidad de la argamasa que propicia zonas desplomadas, fisuras y entostas. Esta desigual compacidad de la roca hace que, sobre todo en las vías de reciente apertura o poco frecuentadas, sea una exigencia ir comprobando la solidez de las presas antes de cargar todo el peso o el susto está garantizado.

Álvaro Lafuente
Chimeneas, fisuras y grandes bolos. Autor Álvaro Lafuente

El tamaño y abundancia de los bolos contribuye al grado amable en los mallos. Escasas vías superan el 6a obligado y tampoco abundan las que alcanzan el 7b en libre, reduciéndose estas a modernas vías abiertas ya con mentalidad deportiva en zonas muy desplomadas.

Gran longitud de las vías

Salvo en los mallos chicos o mallos pequeños donde hay vías más cortas, lo normal será que tengas que enfrentarte a vías con un mínimo de siete u ocho largos y una longitud pocas veces inferior a los 200 metros. Para el descenso de mallos como el Firé, el Puro o el Pisón, así como todos los mallos chicos, es indispensable la cuerda y para el resto de mallos, aunque también constan de algunas vías de descenso, lo habitual es dar un bonito pero largo paseo de nuevo hasta el pueblo.

Prepárate para pasar bastante rato en la pared. Aunque las competiciones en los mallos nos han mostrado que bastantes cordadas pueden escalar más de cinco vías en 12 horas, lo normal es que para tu primera visita con una vía escalada tengas más que suficiente al menos hasta el día siguiente. Prevé cambios de tiempo, que se pueda hacer de noche y comida y bebida de acuerdo a tus necesidades y a la de la vía que quieras hacer. 

Orientación sur de las paredes

Los mallos de Riglos tienen una orientación predominantemente sur, aunque el mallo Pisón gira un poco a suroeste y, evidentemente, su enorme “espalda” es noreste, con sombra permanente asegurada, lo que explica el nombre de esa zona como Circo de Verano.

Este predominio de solana y su altitud a 650 metros sobre el nivel del mar que deja por debajo las frecuentes nieblas del valle del Ebro convierte a los mallos en un inmejorable destino para los días de anticiclón invernal y para cualquier día de primavera y otoño. En verano, sin embargo, habrá que buscar las escasas y poco frecuentadas caras norte o elegir alguna de las profundas chimeneas si no queremos sufrir por el calor excesivo. La cara este del mallo Firé es una opción válida si somos capaces de hacer una escalada rápida en las largas tardes de verano.

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Largas vías, ambiente y orientación sur

Otra variable a tener en cuenta: la masificación

Riglos lleva varios años de moda. La escasa frecuentación de estas paredes más allá de las habituales y equipadas grandes clásicas dejó de ser una constante en el momento en el que se reequiparon antiguas vías olvidadas añadiendo en la mayoría de los casos bastantes chapas de más. La apertura de nuevos itinerarios con concepción puramente deportiva, el equipamiento de la cercana vía ferrata de Culibillo o la señalización como sendero de la vuelta de los mallos, además de otros factores como la de contar con guías nuevas y actualizadas o la reapertura del refugio tras muchos años cerrado, han contribuido a atraer bastante más gente a este bonito pueblo.

Nombramos esto para que preveas situaciones como la habitual de cualquier fin de semana de tener cordadas por delante (o que te vayan metiendo prisa por detrás) tanto en la escalada como en los rápeles o tener en la recámara vías o descensos alternativos cercanos si no quieres o puedes esperar. Ten cuidado con las piedras que puedan caer a los pies de vía o al final de los rápeles incluso por cordadas que no están en tu misma vertical. En caso de poder elegir, encontrarás mucha más tranquilidad en días entre semana que los fines de semana o festivos.

Material

Te mostramos aquí algunas premisas para tener en cuenta. Ya podrás imaginar que en un artículo generalista de estas características van a quedar fuera muchos detalles a tener en cuenta y que en un lugar tan variado como los mallos de Riglos esta guía tiene que servir como orientación y no como dogma, pero si es tu primera vez en Riglos acepta estos consejos para que no te pille nada de sorpresa.

Ropa

La proximidad de los pies de vía desde el coche o tu alojamiento en el pueblo hace que no tengas demasiados problemas en predecir qué tiempo tendrás cuando empieces a escalar. No obstante si la vía que has elegido pasa del sol a la sombra o viceversa, las diferencias de temperatura en Riglos pueden ser escandalosas. Lo mismo pasa con los días de cierzo (el viento predominante de noroeste) en el que podemos pasar de la protección de una chimenea a la situación desapacible de quedar expuestos a este feroz viento al salir de ella.

Prevé esta circunstancias con alguna prenda de abrigo compactable para ir poniéndotela y guardándotela cuando sea preciso; una chaqueta ligera de fibra o pluma es un salvavidas en los contrastes térmicos rigleros de entretiempo. En días calurosos prepara ropa fresca porque la temperatura puede aumentar muchísimo y apenas tendrás opciones de resguardo si la orientación de la vía no es la adecuada.

Pies de gato y calzado

La generosidad de presas tanto en tamaño como en número, así como la longitud de las vías hace que te recomendemos pies de gato en los que la comodidad sea su principal característica. Pies de gato muy asimétricos o de perfil muy agresivo no suelen ser necesarios en el conglomerado riglero. Si tienes costumbre de escalar en caliza lo primero de lo que te darás cuenta es de la nula necesidad de buscar el hueco de apoyo para los pies por la abundancia de salientes.

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Repisas, techos y buenas presas

Opta por unos pies de gato de horma cómoda, no pasa nada si son algo rígidos por tener palmilla interna o grosor de suela superior a los 4 milímetros, porque la sensibilidad de la roca en los pies no es algo determinante en la escalada en Riglos. Agradecerás pies de gato con tendencia simétrica en vías con chimeneas.

No dejes las zapatillas a pie de vía. Lleva tu calzado contigo en la escalada, a pesar de lo molesto que te va a resultar escalando estrechas chimeneas. Esto es evidente si te toca bajar caminando, pero también muy aconsejable si vas a realizar los largos (en tiempo y en longitud) rápeles rigleros. Salvo la entrada directa al Puro, pocas vías terminan su descenso donde empieza la escalada, así que poco o mucho te va a tocar caminar y mejor no hacerlo con los gatos puestos. El calzado de aproximación suele dar los mejores resultados tanto al llegar a cima como en los rápeles por sus prestaciones de agarre y adherencia en la dura roca riglera.

Cuerdas

Tradicionalmente ha sido siempre una buena idea ir con cuerdas dobles a Riglos. En las vías más clásicas que buscaban evitar panzas a toda costa y daban recorridos sinuosos la correcta gestión del roce se hacía mejor con dos cuerdas; también la dudosa calidad de algunos seguros como clavos o puentes de roca hacían decantarse por las dobles debido a su baja fuerza de choque en caso de caída.

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Itinerarios sinuosos y seguros dudusos hacen recomendar cuerdas dobles

Para completar las ventajas de las dobles en los mallos, en caso de retirada a mitad de vía o para los rápeles en los descensos normales se hace muy útil llevar dos cuerdas y poder así utilizar una o las dos según la longitud del rápel que nos toque.

Hoy en día cada vez se ven menos cuerdas dobles en cordadas de dos. Las modernas vías bastante rectilíneas o las clásicas que han sido sobreequipadas y a veces enderezadas, permiten evitar bien el inherente riesgo y gestionar los roces. La longitud de moda hoy en día de las cuerdas, habitualmente de 70 y 80 metros, también suele dar la oportunidad de saltar reuniones si disponemos de los conjuntos exprés necesarios.

Precaución: si tienes que rapelar en Riglos cuenta con cuerda simple 70 metros o superior. Gran parte de los rápeles han sido equipados para medir unos 35 metros, de modo que evita medidas más cortas de cuerda, recuerda marcar siempre la mitad de la cuerda y anudar los cabos durante el rápel para evitar accidentes.

Casco

Afortunadamente esta es una recomendación en la que cada vez hay que insistir menos. Se hace raro ver a gente sin casco, incluso en los tremendos desplomes de la Visera donde una piedra desprendida por las cordadas de arriba pasaría varios metros por detrás de ti. En todo caso, no todo es desprendimiento de piedras; cualquier caída nos puede causar un golpe en la cabeza y no nos cansamos de recordar la importancia de llevar siempre casco en cualquier circunstancia.

En Riglos es necesario llevar casco ya unos metros antes de llegar al pie de vía. Las piedras caen con frecuencia y no es nada extraño que reboten en repisas lanzándolas a mucha distancia de la pared. Muchos rápeles se sitúan en chimeneas o diedros donde un bolo rebotando tiene un recorrido impredecible y en el que podemos ser alcanzados si estamos en su trayectoria. Mucha precaución en esas situaciones. No es raro ver a cordadas habituales en los mallos recoger las cuerdas bastante lejos del final del rápel si hay cordadas por encima.

Con los cascos ligeros y ventilados que todas las marcas ofrecen hoy en día, el calor y el peso no es una excusa. También los modernos ajustes, cómodos y precisos, quitan cualquier argumento a quienes desdeñan el uso del caso por molesto.

Arnés

Un arnés cómodo, con anchura generosa en la espalda y con espacio suficiente en los portamateriales sería lo más adecuado en Riglos. Las reuniones suelen ubicarse en sitios cómodos, pero no siempre es así y en algunos mallos como la Visera y su enorme desplome tendrás vías en las que te toque estar colgado incluso mientras aseguras.

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Es probable que te toque colgarte bastante rato. Mejor un arnés cómodo

Tampoco ayuda a quienes visitan los mallos por primera vez la existencia de panzas en las que suele ser difícil acertar con el paso a la primera y nos toca colgarnos para descansar a maldecir y a repensar la estrategia. Cuanto más cómodo sea nuestro arnés, mejor haremos ese proceso inevitable en muchos casos.

El hecho de tener que rapelar en varios mallos también es otro motivo para elegir un arnés cómodo mejor que uno ultraligero. Algunos rápeles como el Volao del Pisón o el último del Puro, además de espectaculares, son exigentes con nuestros riñones. Evita pues los arneses estrechos y ultraligeros de escalada deportiva si no tienes la seguridad de que por reuniones, grado y rápeles no vas a tener que colgarte.

Aseguradores y descensores, mosquetones, aros y conjuntos exprés

Evidentemente tanto asegurador como descensor deberá de ir en consonancia con el tipo de cuerda que hayas decidido utilizar. Nuestra recomendación es, como ya habrás leído, el uso de las cuerdas dobles salvo que conozcas bien las características de la vía y las opciones de rapelar en caso de tener que retirarte. Así pues tanto los aseguradores como los sistemas de descenso tendrán que ir acordes a la cuerda utilizada siendo las modernas cestas de aseguramiento (Reverso, ATC Alpine Guide, Piú, Pivot, etc) una opción inmejorable.

Las reuniones que vas a encontrar suelen ser potentes, sobre todo las instaladas para rescate en los años 80 con desmesuradas argollas y tornillos expansivos que te encontrarás en grandes clásicas. Con mosquetones de seguridad ligeros tendrás más que suficiente para este tipo de vías, no olvidando incluir algún mosquetón HMS por lo que pudiera pasar.

No olvides aros de reunión largos. Las reuniones modernas suelen tener sus anclajes bien situados, pero si te metes en alguna clásica no reequipada puedes verte con problemas para ecualizar la reunión si solo tienes aros cortos. En caso de tener que montar reuniones en las resistentes sabinas rigleras, sobre todo si no encuentras la correcta al llegar a alguna cima, un aro de longitud adecuada te puede sacar del apuro.

Elige tus cintas exprés preferiblemente largas. La existencia de panzas y pequeños techos, además de un itinerario no siempre rectilíneo te obligará a tener que gestionar de la mejor manera el roce con las cuerdas. No es mala idea contar con cintas bastante largas, del tipo Mach Express de CAMP para poder alargarlas donde se precise y hacer más fluida la escalada y el aseguramiento. Consulta cuántas necesitarás para la vía que vas a realizar, pero cuenta con llevar un buen número de ellas, previendo doblar su número si piensas empalmar algún largo.

No es algo exclusivo de Riglos, pero dada la abundancia de panzas y el tradicional aleje entre seguros de muchas vías, más de una persona ha agradecido llevar estribo o, recientemente, una “tramposa”. Es un elemento cada vez más común en vías largas, que ahorra tiempo y malos tragos a escaladores y escaladoras.

Friends, fisureros y clavos

Salvo en históricas vías clásicas en las que se ha respetado el equipamiento original o solo se ha sustituido seguro viejo por moderno, no quedan demasiadas vías donde sea necesario llevar seguros flotantes para el desarrollo de la escalada. Normalmente la roca riglera crea bastantes fisuras pero el conglomerado hace que no suelan ser nada homogéneas; esto hace que sea más fácil meter el seguro que el hecho de que este quede bien, por lo que paciencia si es tu primera experiencia metiendo cacharros aquí.

En vías donde es necesario llevar empotradores o dispositivos de levas ya te lo indican claramente en las reseñas (Rabadá-Navarro al Firé, Norte del Puro, Serón-Millán original, vía del Silencio...) aunque en algunas vías equipadas llevar algún microfriend es una ayuda bienvenida cuando las chapas alejan más de lo que nuestras fuerzas nos permiten.

Otros accesorios importantes

La acústica de los mallos en un poco malvada. Desde el pueblo pueden oírte hasta el más leve lamento y al mismo tiempo puede pasar que tu compañero de cordada no oiga ni una palabra de lo que le gritas. Los mallos son así, tenlo en cuenta en días de cierzo para no desesperarte y medita llevar algún tipo de comunicación (móvil, walky talky, silbato…) si prevés que vas a tener dificultades para oírte.

Sin dejar las circunstancias especiales de los días de cierzo, tenlo en cuenta a la hora de rapelar. En los rápeles, lanzar las cuerdas sin más con cierzo soplando puede convertirse en un problema si se enganchan a alguna sabina alejada de nuestra vertical. Lo mismo sucede si se nos desmadeja la cuerda en las reuniones, así que precaución. Una maniobra poco común en escalada como rapelar con la cuerda ensacada en una mochila es una estrategia ganadora de tiempo y paciencia en caso de fuerte viento.

Precaución con el tiempo estimado en la pared y en los rápeles; varias vías y casi todos los descensos son un cuello de botella de escaladores que puede alargar bastante el descenso si no se hace de un modo fluido. Lleva agua y comida suficiente para el tiempo que vayas a estar en la pared y no olvides la bajada. No existen fuentes en los caminos de descenso y no vas a poder rellenar hasta estar en el pueblo. Tampoco desdeñes llevar un frontal de la potencia adecuada en los cortos días de invierno por si te retrasas por cualquier circunstancia; llevar luz puede es el hecho diferenciador entre llegar al pueblo en condiciones o pasar la noche del loro en alguna repisa a mitad de descenso.

Esperamos que te haya resultado interesante este artículo, que hayas disfrutado de su lectura, que te haya motivado aún más para ir a escalar a los mallos de Riglos y que confíes en nosotros para equiparte.

Tienda web: www.barrabes.com
Tiendas Barrabes: Barcelona, Benasque, Jaca, Madrid O'Donnell, Madrid Ribera de Curtidores, Zaragoza.

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